Que gran orgullo siento como Chilena, como Latinoamericana, pero por sobre todo, orgullo de ser, SER HUMANO, porque es un ser humano nacido en Chile, en Curepto, en el seno de una familia campesina, cuya Madre, sacó adelante a sus tres hijos, desde su humildad, de tener muy pocos estudios y un trabajo de asesora del hogar, el que se encuentra entre los empleos de menores remuneraciones.
Sin embargo , con su esfuerzo, sencillez y valores cristianos, logró que su hijo se recibiera de Periodista , Teólogo y ahora se encuentra en Roma estudiando para ser Licenciado en temas Bíblicos.
Su cara de felicidad y orgullo por su hijo, la hace a uno dudar, de que tan “malas” e “injustas”, son las dificultades en la vida, las desigualdades, de las que ayer hablábamos.
Mi orgullo, mi alegría, no va por el hecho de que este chileno, vestido de Huaso, con una preciosa Manta, llevó la Cruz entre las estaciones VI y VII, en el Vía crucis romano, realizado ayer. Sino porque ha logrado ser un profesional, que sigue especializándose, a pesar de que la realidad económica en la que nació, lo que mas le brindó fueron dificultades.
Serán las dificultades, desigualdades e injusticias, necesarias en alguna medida?
O solo serán los hechos, en los que se basaron los que todo lo tienen, han tenido y tendrán, para convencer a los débiles y desvalidos, de que ellas (dificultades, desigualdades e injusticias) son definitivamente necesarias y no se debe luchar por eliminarlas?













