En el que nos podemos encontrar con los muertos?!!
Como todos los jueves por la mañana, Alfa regresaba, de sus reuniones en aquella importante e internacional empresa, que vendía una variada gama de productos. Se detuvo a la entrada del Metro y sus ojos no pudieron apartarse de un bello par de guantes color berenjena, era el último par y se los llevó con ella.
Después de 4 estaciones, logró sentarse y ello le pareció casi un milagro, hace mucho tiempo que ya no hay espacio ni para respirar dentro del tren, entrelazo sus dedos sintiendo la suavidad de los guantes recién adquiridos, suspiró y se relajó, apoyando su cabeza en la pared del vagón, no era cualquier asiento el que le había caído en suerte! , su pensamiento recordó lo que le contó la tarde anterior, uno de sus hijos:
-El medico me confirmó, que con los nuevos exámenes que me realicé, no existe ningún problema con mi insulina y está todo normal con mi salud!!.
Revivió la alegría que sintió con tan linda noticia y recordó como había llamado con urgencia, en su pensamiento, a su adorada madre, fallecida hace tantos años, para pedirle le ayudara con esta situación de incertidumbre que vivía su hijo con su salud, nunca le pedía nada!, sentía que era difícil de creer, que las personas ya muertas, pudieran gestionar o hacer algo en el mundo de los vivos y que si fuera cierto, tampoco le gustaría molestar a su madre por cualquier cosa, pero esto era distinto!, la salud era el único tema, que la hacía arrodillarse ante la fragilidad humana y sentir un real y paralizante temor , por lo tanto era un asunto digno de comunicárselo a ella.
Inmediatamente reparo en el hecho, de que aún no agradecía a su madre por la excelente noticia y acomodándose en el asiento decidió ir por ella. Cerró los y su mente la llevó a un “lugar”, donde solo veía a su madre de espalda, mirando a dos personas que se encontraban con ella, las cuales eran solo perfil para Alfa, nada más que esas siluetas, eran visibles en el interior de aquella luminosidad, para la cual, no encontraba las palabras adecuadas que la describieran en su total magnitud, la luz solar, era tenue al lado de esta luz, que incluso parecía tener volumen, de inmediato su madre se volvió hacia ella, con una mirada y un rostro que le causaron como un chispazo eléctrico en sus ojos y en su garganta, la invadió una emoción tan intensa que las lágrimas comenzaron a rodar desde sus ojos, ellas, la volvieron al tren y sintió que debía detenerlas, la racionalidad le informaba que era ridículo comenzar a llorar, casi a gritos, de la nada, en medio de tanta gente, que no pasaban de ser meros entes escrutadores de su entorno .
Fue una experiencia tan intensa, que sintió debía no volver a ese lugar y solo recordar, como en otro espacio de su mente, lo que vio en ese momento.
La luz era demasiado maravillosa pero cegaba a la vez, el rosto de su madre irradiaba esa misma luminosidad, era por lo tanto resplandeciente, lozano, joven (mas que los 49 años con que ella había muerto), un rostro feliz, demasiado feliz, pletórico, emanante, contundente, llenador y la dulzura de su mirada sería inolvidable, el movimiento de esos ojos que le enseñaban que su alegría, que su felicidad, eran aún mayor al verla a ella. Su madre se ponía aún más feliz de lo que ya era, al verla!!.
Alfa no lograba definir, si el verla tan maravillosa, tan radiante, tan feliz, o la felicidad que mostró al verla, o la luminosidad en la que estaba inmersa, le habían provocado esa emoción tan fuerte, tan profunda, que generó como una corriente eléctrica en sus ojos y nariz, sintiendo por lo tanto la reacción física a una emoción, que solo podía acercarse un poco y solo un poco!, en su descripción, a algún de esos orgasmos que a veces la hacían llorar.
Esa misma tarde llamó a su hermana para contarle tan magnifica experiencia, ella le dijo que ese lugar no estaba en su mente, a lo que Alfa respondió que sí, que si lo estaba, que ella podía volver cuando quisiera allí, que de hecho, lo volvería hacer ahora que se encontraba en su casa.
Se relajó sobre su cama e intentó ir al encuentro de su madre en aquel “lugar”, pero no lo logró, solo llegaba al sitio del recuerdo, ¿le faltarían los guantes, que esa mañana al volver a la oficina le regaló a su jefa, porque ella se enamoro de ellos?.
Le parecía tan absurdo imaginar que un adminiculo tan inerte como un par de guantes fueran el pasaje a ese lugar, tanto, como que fuera un lugar fuera de su mente, como le había dicho su hermana.
Cual crees tú, puede ser la causa por la cual Alfa, aún no puede regresar allí?.













