Estamos condenados ha DECIDIR, no ha ELEGIR, como podría pensarse, por eso del “libre albedrio”
Decidir , no es lo mismo que elegir, elegir, supone tener posibilidades reales, de escoger, una o mas, de entre TODAS las posibilidades existentes, y es eso, lo que no es posible para nosotros, desde el momento en que no elegimos nacer, o a que raza, a que país, pertenecer, que padres, que hermanos tener, la inviabilidad de esto es increíble, imagínense, que pasaría si somos escogidos para ser los padres
o los hermanos de quienes, nosotros no elegiríamos, para tales efectos?, como se resolvería aquello?, los derechos de elección de quien primarían y por que?.
Solo podemos decidir que ventana abrir o que puerta traspasar, en la “celda espacio temporal, racial, sexual, familiar, cívica y planetaria ”, a la que fuimos asignados, destinados, incorporados o como quiera que se llame, pero que corresponde, a la elección realizada por una entidad distinta a nosotros mismos, llámese naturaleza genética, divinidad o azar.
Si como algunas creencias suponen, estás elecciones, efectivamente fueron realizadas por nosotros mismos, en un estado que no es recordado por nuestra conciencia, tienen real validez en nuestras vidas?.
Si efectivamente fueron nuestras elecciones, por que no podemos recordarlas?.
¿Porque quisiéramos olvidar para siempre que no fuimos asertivos al momento de elegir?.
Y aquellos que sienten que todo lo que les ha tocado vivir ha sido esplendido, por que tampoco lo pueden recordar?.
Creo que es más “lógico” pensar, que simplemente no se recuerda porque no hay nada que recordar.
Claro está, que la “lógica”, puede no tener existencia en otra dimensión.
Pero como aún nos encontramos en esta dimensión, debemos aprender a DECIDIR, lo mejor posible y eso implica contar con mucha información, saber conocer e interpretar el rol que tienen los que nos rodean, en nuestras decisiones y sus efectos.
Todas las decisiones que asumimos dibujan nuestros próximos pasos y también, en gran medida, los pasos de quienes nos rodean.
Por que entonces, nos resulta tan fácil culpar a los demás, de las cosas que no resultan como deseábamos?.
Si anotáramos diariamente el numero de decisiones que tomamos, nos daríamos cuenta, que esta condena, es a cadena perpetuaaa!!!..ja.ja.ja













