Hoy me siento triste, mi hijo está viviendo su primera pena del corazón y aún cuando se ve muy entero y ha tratado de pasar muy piola, siento su tristeza y se me parte el corazón!, sé que no puedo pretender, evitarle el paso, por estos pasillos desolantes, que son el precio a pagar por estar vivos y con todas las emociones para nuestro servicio y disfrute.
Conversé varias veces con él, tratando de prepararle el camino, - lo veía muy enamorado!!,-- acaba de cumplir 15 años y esta es su primera experiencia amorosa.
Le hablé de lo volátiles que son los sentimientos, de nosotras las mujeres a esa edad y la niña tiene 17 años, lo que ya me pareció extraño, cuando comenzaron la relación, que se interesara en alguien, dos años menor que ella, -- por eso de que los hombres, son siempre mas pequeños en madurez, que las mujeres!—
Y que aunque se lo decía, no para que pasara todo el tiempo, pensando en ello, contemplara, como un posible escenario, el hecho de que ella, se podría desencantar, en poco tiempo más, dejándolo a él aun sumamente enganchado. -- y así no más fue!.
Cuando siento tristeza, siento al mismo tiempo una sensación de temor, de abandono, de desolación!!.
¿Será la grabación, en la genética de nuestra especie, de aquellas ancestrales sensaciones y emociones, primitivas y básicas, de vivir formando parte de un entorno, que en nada nos era propio y la mujer de la época, solo atinaba a correr a la cueva y buscar protección?














